¡Hola, amigos!

El día de hoy vengo a contarles un poco acerca de la relación entre mi esposo Marcos y yo. Al fin podré sacar a la luz la verdadera imagen de nosotros; muy contraria a la que quizás todo el mundo ve en las redes sociales. De hecho, muchas veces nos comentan “¡Dios mío, qué pareja tan perfecta!”, “se ve que no tienen problemas”, “quisiera un matrimonio como este”, entre otras cosas.

Así que eso nos preocupó a Marcos y a mí; incluso, nos preguntamos “¿qué pasa?”, pero rápidamente nos dimos cuenta que estábamos proyectando las cosas bonitas de nuestra unión. Sin embargo, seguimos siendo un matrimonio común y corriente. Tenemos problemas, defectos, errores, y sí, hay imperfecciones entre nosotros. Pero el respeto es una de las claves principales para poder llevar una relación sana. Por esa razón, él y yo dijimos: “Vamos a mostrar nuestra imagen como padres, como esposos, y como pastores”, y realmente, lo que queremos es hacerles entender que nosotros también lidiamos con muchas complicaciones, así como otros matrimonios también lidian frecuentemente.

Lo único es que en nosotros hay una diferencia, y fue que nos pusimos de acuerdo… La misma Biblia dice: “Si dos se ponen de acuerdo, todo lo que se propongan, lo van a lograr”. Y mi esposo y yo hemos usamos este principio al momento de enfrentar un conflicto: “el respeto”.

Somos capaces de solucionar los problemas que surjan sin necesidad de subirnos la voz o insultarnos; mucho menos hacerlo frente a los demás, porque estamos convencidos de que debemos ¡dialogar, en vez de pelear! Es fácil decirlo, pero cuando llega la hora de la verdad, es un reto lograrlo. Lo más importante de todo esto, es que tenemos a Dios como centro de nuestras vidas y matrimonio, pero eso no impide que tengamos problemas.

Y aunque nos consideremos un matrimonio como todos los demás, lo que quizás nos diferencie de muchos es que decidimos amarnos por encima de los defectos, levantar una familia bajo los preceptos bíblicos y darnos oportunidades cuantas veces sea necesario, ya que que siempre como humanos vamos a fallar.

Y como no quiero hacerles el cuento largo, mejor disfruten de la entrevista completa, porque la verdad estuvo muy amena y hasta chistosa.

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¡Bendiciones a todos!