¡Hola amigos!

En tiempos de desesperanza y de poca Fe, me gusta compartir pasajes bíblicos, no solamente para que sepan que nuestro Dios siempre está ahí; también para contribuir un poco en que la Fe de ustedes no desmaye nunca.

“El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová:
Esperanza mía, y castillo mío.
Mi Dios, ¿en quién confiaré?

Él te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
y debajo de sus alas, estarás seguro.

Escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno,
ni saeta que vuele de día,
ni pestilencia que ande en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
y diez mil a tu diestra; m
as a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás,
y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
al Altísimo por tu habitación.

No te sobrevendrá mal,
ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará cerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.

En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y el áspid pisarás;
hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré.

Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé.

Con Él estaré yo en la angustia;
lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida,
y le mostraré mi salvación”.

Salmo 91.