¡Hola, hermanos!

En Mateo 5, 43-44 podemos leer:

“Oíste que fue dicho: -Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tus enemigos… Pero yo os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

Vamos a dejarlo hasta ahí…

Hay algo muy importante que nosotros debemos saber usar. Es un arma poderosa que nos libera, pero que también es dolorosa al usarla: El arma del perdón.

Quizás ustedes dirán ahora mismo: “No, yo no tengo a nadie a quien perdonar; estoy libre, estoy limpio, estoy sano…”

Pero ahí está el detalle. No es cuestión solamente de perdonar a alguien que nos ocasionó una herida en el pasado, hace muchos años atrás, en nuestra infancia, etc., sino que constantemente tenemos que perdonar.

Es una decisión que tenemos que tomar a diario porque tenemos enemigos, y quizás ustedes dirán: “No, pastora. Yo no tengo enemigos”. ¡Sí! Tenemos enemigos.

Tenemos enemigos que nos hacen daños, que son conocidos y otros que no son conocidos. Incluso, a veces no tenemos ni idea de cuántos odiadores (ahora llamados “haters”) tenemos a nuestro alrededor. Personas que se prestan para extendernos la mano y lo hacen de manera hipócrita porque no nos desean el bien.

Y esos son adversarios, son enemigos, son personas que están esperando vernos caer, vernos en la ruina, que anhelan que se cumpla lo que una vez dijeron en contra de nosotros.

Yo las llamo oraciones contrarias. Son oraciones que las personas extienden “hacia el Señor” esperando el mal nuestro.

Pero nada de eso prevalece en el mundo espiritual, porque tenemos ángeles a nuestro alrededor que nos cubren y que nos protegen, tenemos a Jehová de los Ejércitos, que de acuerdo a lo que dice su palabra, es nuestro escudo. Lo que quiere decir es que, antes de que quieran venir a flecharnos a nosotros, hay alguien que está recibiendo esa flecha para que no entre a nuestras vidas, para que no prevalezca…

¡Eso es Jehová para nosotros!

Pero siempre debemos tener cuidado, porque a veces abrimos una pequeña brecha para el enemigo, hermanos. No estamos en comunión 24/7. Llega un momento en el que quizás la ira nos hace desenfrenar y decimos palabras que son pecaminosas o, simplemente, caemos en la tentación.

Entonces, aparte de que nosotros tenemos que cubrir nuestra vida y asegurar que el ángel de Jehová acampa alrededor nuestro, créanme que también tenemos que mantener al ángel de Jehová con nosotros.

No solamente es que se establezca… Es que se mantenga con nosotros llevando una vida íntegra, desechando todo lo malo, y sabiendo cuál es el camino del bien y del mal, y optar por las decisiones correctas.

Hagamos que esas palabras que vienen del mismo infierno, no prevalezcan en nuestra contra… ¿Cómo? ¡Fácil!

Si sabes que alguien está procurando hacerte daño, ¡bendícelo! ¡Ora por esa persona! Porque una de las cosas que he descubierto en este camino, es que los procesos que vienen, son para probar nuestro corazón.

A Dios no le interesa cómo reaccionan nuestros enemigos. Le interesa cómo tomamos esas pruebas y cómo reaccionamos a esos procesos.

Él quiere procesarnos para luego entregarnos algo mayor…

Disfruten de esta prédica completa mediante el video que les compartiré, y espero que la Palabra de Dios, a través de mi persona, sea en beneficio de todos ustedes…

 

¡Dios los bendiga en gran forma!