Precisamente por eso es que no te habías adaptado por completo en donde estás. Porque ¡ese no es tu lugar! ¡No perteneces allí!

No te desgastes tratando de encajar en donde no te quedarás.

Ese es un lugar de transición en el que fuiste entrenado, adquiriste experiencia y te acercará al nuevo nivel que Dios tiene para tu vida.

Recuérdale a esa silla donde te sientas todos los días, que no es tu trono, y que por tanto, no te verá sentado en ella de manera permanente, y es que ya caducó su tiempo, y tienes que ir sacudiendo tus alas para emprender vuelo.

¡Y no te mueves para lo mismo! ¡No!

A donde vas, te vas dejando un montón de cosas viejas atrás. No te permitirán entrar en el equipaje la opresión, la tristeza, la enfermedad, la intranquilidad, la rutina, el cansancio, los pleitos, la frustración, la escasez, ni ningún otro problema que hayas enfrentado… Porque simplemente ¡no son parte de ti!

¡Te espera lo mejor!

Sueños resucitados, lugar de grandeza, felicidad, paz completa, abundancia, restitución, restauración, bendición… ¡Cumplimiento de tus promesas!

¡Llegó tu tiempo! Tu fin en esta tierra no es sufrir.

Sacúdete, da lo mejor en ese lugar del proceso, porque te queda POCO TIEMPO allí.

Pasa con éxito la prueba.

Deshazte del viejo plumaje, de esas pocas ganas de luchar por ti y lo que Dios dijo de ti..

Hay algo diferente que te espera aunque veas lo mismo alrededor.

Algo nuevo te espera.

No te estanques más, tu lugar pertenece a las alturas.

Isaías 60.