¿Cuántos quieren la unción de Dios sobre sus vidas?

¡Todos! ¿Cierto?

Pero si yo les pregunto, ¿cuántos quieren aflicción…?

¿Qué me responderían? ¿Alguien aceptaría?

Pues, lamentablemente tengo que decirles que la unción viene acompañada de aflicción; es decir, los ungidos, son afligidos.

Y yo siempre digo que Dios nos habla (en el presente) del futuro, pero no nos dice nada referente al trayecto, porque Él sabe que a ese proceso todos le huiríamos. Le huiríamos si supiéramos todo lo que conllevaría. Y sabe que lo primero que diríamos, sería: “No, no… ¡Mejor me quedo aquí quieto!”.

Sin embargo, Dios no lo hace así. En buen dominicano, Dios “nos mete al medio”. Nos empuja, nos impulsa, y nos dice: “Mira, esto es lo que yo tengo…”

Una posición, un lugar, un territorio que ya tiene tu nombre, antes de que tú llegaras a esta tierra, ya te pertenecía. Y si Él te lo está entregando y te dice que va a ser tuyo, es porque sabe que tú puedes lograrlo, y que vas a llegar a adquirirlo.

De hecho, una de las cosas que Dios nos ha enseñado, a través de la crisis y a través de los procesos, es que seamos buenos administradores. Y sé que, a principios de años, nosotros retomamos esta palabra y esta conducta de ser buen administrador, de no derrochar el dinero, de invertirlo.

Y aun cuando quedan pocas semanas de este año, tú todavía puedes comenzar a organizarte desde ya.

Por ejemplo, si de alguna forma te endeudaste, quiero decirte que es tiempo de que te alinees con el Señor.

Si no tienes trabajo, si no tienes empleo, de igual forma sigue buscando. Nosotros creemos que todavía, en este tiempo, Dios puede hacer realidad la promesa que nos hizo a principios de año.

El año no ha terminado, y sabemos que para Dios, un día es mil años, y mil años es como un día. Él puede hacer HOY lo que en 11 meses no recibimos. ¡Así que desde ya, actívate con esa Palabra!

Cuando la Palabra de Dios actúa, opera y se establece, es para crear. ¡La Palabra produce! Así que cuando a ti te dan esa Palabra, tienes que recibirla e inmediatamente obrar a favor de ella.

¿Cómo?

Dándole cumplimiento, porque si Dios lo dijo, tú vas a creer que lo va a hacer. Y vas a creer que lo va a hacer, debes ir en favor de esa Palabra. Porque Dios está esperando que sincronicemos con Él y con su Espíritu.

Justamente de esto trata la unción, y por eso les decía que muchos de ustedes buscan la unción, pero no quieren la aflicción.

Y ahora, quiero invitarlos a que escuchen la prédica completa en el video que compartiré aquí.

¡Y no deseo otra cosa que muchas bendiciones para sus vidas!