¡Hermanos(as)!

¡Que el silencio de Dios no sea causa de desviarte del propósito!

Si sientes que no lo escuchas, es porque estás en medio del proceso para recibir lo que un día Él te dijo.

Una vez Dios le dijo a Adán “de ese árbol no comerás”, y se supone que no se lo repitiera a cada minuto, porque a parte de que se lo hizo entender, le dio bastante en esta tierra en que enfocarse, trabajar y distraerse.

Era mayor lo que Dios le dejó a su alcance para que no fuera un sacrificio o una tentación no comer de aquel árbol. Pero lamentablemente la desesperación de Adán y el deseo de tener más de lo que Dios le había entregado, le hizo olvidar que aunque Dios en ese momento no estaba hablando, estaba su presencia en el huerto, en la Creación, y en su propia vida.

Deja de buscar una Palabra en el hombre cuando ya Dios lo ha dicho; tampoco busques una alternativa contraria a la que Dios ha determinado sobre tu vida.

Si confías en la Palabra de Dios que dijo que LO HARÁ, ¡demuestra que así es! Actúa agradecidamente a favor, sigue trabajando, y contempla su respaldo, que no te ha dejado ni te dejará en ningún momento.

Anhelar escuchar tanto, después que ya Dios ha hablado, puede provocar que el enemigo interfiera diciendo lo contrario.

A veces dejamos de creer en la Palabra por buscar una pronta solución, y quizás lo de Dios no es lo que queramos, pero si es lo que nos conviene.

Se ha comprobado que lo de Él es PERMANENTE, mientras que lo que buscamos por nuestra propia voluntad, es pasajero, y a veces nos trae como consecuencia dolor, mientras que el cumplimiento de su promesa, aunque tarde, nos ofrece paz eterna.

Jesús después de haber instruido en la Palabra a sus discípulos, estando con ellos en la barca, se quedó dormido en medio de una tormenta la cual hizo que los discípulos se quejaran pensando que estaban solos… Pero no se hizo el dormido, sino que confiaba en que no tenía que decirles nuevamente lo que ya sabían y en que ellos obrarían a favor de su Palabra.

Dios está presente en tu barca.

¡Tú no estás solo!

Entiende que “el silencio de Dios no significa su ausencia”.